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HISTORIA

Un destino lleno de
historia y tranquilidad

ORIGENES DE CAN MARTINOY

La historia de Can Martinoy comienza en 1950. Ramon Martinoy adquiere un terreno elevado muy cerca de Girona para construir la casa de sus sueños.
Ramon Martinoy nació en Torroella de Montgrí en 1936 en una familia de agricultores y viveristas. Es el sexto de siete hermanos.
Con 25 años, y después de trabajar en el campo desde los 12, deja su pueblo natal y se traslada con su mujer y dos hijos a la capital de comarca, Girona. Pronto destaca en el diseño y construcción de jardines, parques y entornos, haciéndose rápidamente un buen nombre en la ciudad. En pocos años abre un vivero de plantas y una floristería con mucho éxito, donde comienza a trabajar por muchas de las familias importantes de la ciudad.
En estos años de bonanza inicia lo que sería el proyecto de su vida, la construcción de una casa sobre una colina de piedra cerca del río ter y con unas vistas privilegiadas al casco antiguo, Sant Fèlix y la Catedral.

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La casa empieza a construirse entre 1952 y 1953. Al principio, la obra es muy complicada por la geografía elevada del terreno y la dureza de la piedra. Un reto a la hora de realizar los cimientos y nivelaciones necesarias. Ramón, apasionado de los objetos con carácter e historia, quiso vestir la casa con todo tipo de antigüedades. Desde piedras picadas a mano, grandes vigas de roble recuperadas (algunas del derribo de los antiguos cuarteles militares de la ciudad de Girona) a muebles, lámparas y otros enseres que consideraba con valor histórico o estético. De esta forma, la casa iba cogiendo su estilo propio. En 1978, la casa recibe una importante ampliación con la construcción de un anexo siguiendo el estilo original iniciado. Poco a poco, Agustí, su hijo pequeño, se hace cargo del negocio familiar y Ramón cada vez tiene más tiempo para estar en la casa, seguir recopilando antigüedades o dedicarse a completar el diseño del jardín. Durante todos estos años en la casa acoge a tres generaciones de la familia Martinoy.

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En 2017 comienza una nueva aventura abriendo una parte de la casa como alojamiento turístico.
En 2023 empujados por la buena acogida de los huéspedes que se han alojado durante todo este tiempo, la casa se reforma completamente dando- le con un aire más actual y respetando el estilo y esencia de Can Martinoy.
Hoy por hoy, la casa está abierta en su totalidad y se puede disfrutar de sus 500 metros cuadrados de construcción y de sus 3200 m2 de jardín .

Y la aventura continúa…
Hoy la ilusión continúa…

En recuerdo a mi abuelo y padre; Ramon y Agustí Martinoy.